El paquete oficial de Durban consta de cuatro documentos principales, que han sido adoptados :

  1. La decisión sobre el segundo período de compromiso del Protocolo de Kyoto
  2. El resultado de CLA: la implementación parcial del Plan de Acción de Bali y los Acuerdos de Cancún
  3. La Plataforma de Durban para la Acción Mejorada: la decisión de trabajar en un nuevo “resultado acordado con fuerza de ley, aplicable a todos”
  4. El Fondo Verde Climático

El paquete se vende oficialmente en el mundo como todo un éxito, pero con una mirada más de cerca, es fácil de ver que no hace lo que se tiene que hacer, y  sí hace lo que no se debe hacer.

Veremos lo que este “paquete” implica en términos generales.

Retrazando lo urgente

Los científicos climáticos nos están aconsejando con insistencia: el mundo sólo tiene unos pocos años de actuar sobre el cambio climático, sino podemos entrar en una espiral irreversible de desastre climático. Así que la cuestión más urgente es empezar a actuar AHORA en la mitigación de verdad.

Por desgracia, el paquete de Durban no atiende el tema en absoluto. Durante toda la negociación de Durban, ni siquiera hubo un debate verdadero sobre el tema de la ambición de los compromisos de reducción.

Objetivos de reducción de mediano plazo

Las promesas de reducción de los países desarrollados que están sobre la mesa, siguen siendo las mismas tasas de reducción desde Copenhague. Son totalmente insuficientes: 13-17% en base a los niveles de 1990.  El incremento a esta ambición se volvió a aplazar por tiempo indefinido. La inscripción de los compromisos en el Protocolo de Kioto jurídicamente vinculante no cambia nada al hecho de que esas promesas cocinarán el mundo.

Sin embargo, el paquete de Durban – a pesar de anunciar el contrario – ni siquiera aprobó el segundo período de compromisos del Protocolo de Kioto. Sólo “tomó nota” de las “modificaciones propuestas” para hacerlo. La decisión real se pospone hasta el próximo año. (Un análisis más extenso sobre este tema aquí)

Incluso los países en desarrollo se comprometieron a hacer más que los desarrollados, pero carecen de los medios financieros y tecnológicos para ir más allá de lo que ya prometieron.

Objetivos de reducción de largo plazo

El otro tema que se pospone desde Copenhague, y que una vez más fue remitida a ser discutido próximo año, es el objetivo global. Es decir, ¿cuánto debe el mundo reducir sus emisiones para el año 2050? Estos objetivos a largo plazo son esenciales si queremos estabilizar el clima. Es indispensable planificarlos ahora. Pero las cifras ni siquiera son objeto de debate.

Por supuesto, es una discusión muy difícil. Varios aspectos importantes lo determinan:

  • El presupuesto de carbono: un concepto científico que calcula cuántas emisiones el mundo puede darse el lujo de hacer, sin sobrepasar los límites peligrosos. Desafortunadamente, la mayoría de los países no se ve ni siquiera la pertinencia del concepto.
  • Cómo se va dividir este presupuesto, y por lo tanto el espacio atmosférico, primero entre los países desarrollados y en desarrollo, pero también dentro de estos grupos de países.
  • Con el fin de definir cómo compartir la tarea, se debe decidir sobre un conjunto de criterios para dividir estas responsabilidades. Algunos de los criterios claves deben ser la equidad, la población, las emisiones históricas. Sin embargo, los países desarrollados no quieren ni oír hablar de tales criterios.

De modo que, sin criterios para el reparto de la tarea, en realidad ningún país quiere hablar sobre la necesidad real de mitigación. Sin embargo, no podemos negociar el presupuesto de carbono con la Madre Tierra: ¡Si lo traspasamos, ella actuará sobre nosotros!

Una vez más, el mundo se queda esperando las respuestas reales, mientras que el tema en juego se vuelve más urgente año tras año.

Desechando lo valioso

Dos principios básicos, muy valiosos, anclados en la convención de cambio climático, siempre han llevado el trabajo hasta ahora: el Principio de la Ciencia, y el Principio de Equidad, que se conoce en la jerga de los negociadores como “Responsabilidades comunes pero diferenciadas”. Ambos están siendo desechados.

Por supuesto, nadie dice que el principio de la ciencia ya no se tendrá en cuenta. De hecho, hay varias referencias a la ciencia y a la labor del IPCC en los diferentes textos. ¿Sin embargo, cual es el uso de afirmar “con la ciencia en mente, voy a hacer justo lo contrario de lo que se requiere”? Y eso es exactamente lo que la actual decisión está haciendo. No hay ninguna relación entre los objetivos de mitigación y las necesidades científicas. Pero lo peor, ahora estamos aceptando abiertamente que durante toda la década, este vínculo no existirá. Es el reino de los “compromisos voluntarios”, por lo menos hasta 2020.

También la equidad está siendo pisoteada por completo. Un acuerdo para iniciar la negociación de un “resultado acordado con fuerza legal” (probablemente un nuevo protocolo), se ha impuesto a los países en desarrollo, con la adición claro que será “aplicable a todos”. Esto contrasta fuertemente con todas las decisiones anteriores en la convención, donde cualquier decisión se coloca siempre en el contexto de las “Responsabilidades Comunes pero Diferenciadas”. El acuerdo para negociar un nuevo resultado legal no sólo omite toda referencia a ella, ha sido sacado conscientemente. Para ilustrarlo: alguien twiteó desde la última sesión plenaria que el principio negociador de EE.UU. habría dicho: “Si equidad está dentro, entonces los EE.UU. están fuera”. Al parecer, los deseos los EE.UU. están siendo considerados como base para el futuro régimen climático.

En este nuevo régimen climático, parece que se exigirá el mismo  compromiso legal a quienes emiten menos como a quienes emiten más.

Impulsando lo malo

Hasta el momento, los actuales mercados de carbono han demostrado ser la peor idea para el medio ambiente y la equidad. Sólo algunos elementos de la larga lista de por qué los mercados de carbono no funcionan: básicamente traspasan derechos de emisión de los países más pobres (con bajo nivel de emisiones per cápita y la necesidad de  crecer con el fin de elevar la población de la pobreza) a los países más ricos ( con altas emisiones per cápita y deseos de no disminuir su estilo de vida insostenible).

De esta manera, el crecimiento de las emisiones en los países en desarrollo que fue originalmente previsto será anclado: o las emisiones se llevarán a cabo en el país en desarrollo, o por medio de offsets (compensaciones a través de mercados), en los países desarrollados.

Lo peor es que hay tantos problemas con las líneas de base, con proyectos que cuentan para las compensaciones, pero no son adicionales, con otros impactos ambientales o de derechos humanos, que los mercados de carbono se consideran la más grande no-solución para el clima, y ​​una mentira colectiva al público, a quien se está diciendo que de esta manera se está haciendo algo para el clima.

Sin embargo, los planes malos parecen que siempre tienen prioridad, y los mercados de carbono son una prioridad en la agenda de la mayoría de los gobiernos. Antes de la conferencia, se podía oír mucho más preocupación del lado de los gobiernos y las corporaciones sobre “señales positivas para los mercados de carbono”, que sobre “mejorar el nivel de ambición.” Una de las razones principales por que el Protocolo de Kioto no ha muerto por completo, es precisamente que su prolongación era necesario para la estabilidad de los mercados de carbono, especialmente para el sistema europeo.

Así, a pesar de las críticas abundantes a los mercados de carbono existentes, estos se han fortalecido mucho a través de las decisiones de Durban. Ha habido un fuerte impulso para ellos en cuatro áreas:

      1) En la “enmienda propuesta ” para el Protocolo de Kioto, los mercados de carbono se abren para todos los países, incluso para los que no serán un miembro del segundo período de compromiso. Además, se abre la puerta para que “cualquier nuevo tipo de mecanismo de mercado que se establezca en virtud de la convención” sea válido para el régimen de mecanismos de mercado de Kioto.
        2) Una decisión aparte incluye la Captura y Almacenamiento de Carbono (CCS, por sus siglas en Inglés) en los Mecanismos de Desarrollo Limpio. Esta técnica proporciona la ilusión de que podemos seguir emitiendo, ya que los gases se almacenarán bajo tierra más tarde, cuando en realidad su almacenamiento se encuentra en alto peligro de escapar tarde o temprano nuevamente a la atmósfera.  Al mismo tiempo, las unidades de mercado basado en CCS darán más derechos de emisión a los que compran los offsets (compensaciones por mercado).
      3) En el texto de CLA, los mercados son ahora definitivamente aprobados como una respuesta a la deforestación y la degradación de bosques. (Art 66). Esto es un problema por diferentes razones:

        * Sólo quienes acostumbraron deforestar antes, ahora se verán compensados por no hacerlo!
        * Las emisiones anteriores la deforestación son la base para la venta de offsets, que son esencialmente la transferencia de derechos de emisión. Ahora las tasas de emisiones anteriores acabarán siendo transferidos quienes compran estos offsets.
        * Los fondos sólo llegarán después de que los resultados han sido demostrados, es decir, después de varios años! Hasta mientras, no habrá fondos para aplicar las políticas que conduzcan a la reducción de la deforestación. Como los precios del mercado de carbono son muy volátiles, y con una tendencia grave a desplomarse, el pago final ni siquiera es seguro.

4) Hay un capítulo específico (1bv) que ahora “define un nuevo mecanismo de mercado”, y establece un programa de trabajo para promover su implementación. Esto es una bola de nieve, que una vez que comienza a rodar, será muy difícil de detener. La dirección es la proliferación de todo tipo de nuevos mecanismos de mercado.

Perdiendo de vista cuando por fin se definirán los compromisos de mitigación necesarios, poniendo  en stand-by al Protocolo de Kyoto, desechando la equidad e implementando los deseos de las corporaciones: Durban no ha hecho del mundo un lugar más feliz.

 

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